Protagonistes

21 de nov. de 2012

Encara te sent






No sé com començar a omplir un espai en blanc quan som incapaç de triar-ne només un  d´entre tots els records que me deixàres.

Ara hauré d`apendre a viure sense tu, ja no tendré motius ni excuses per voltar i no anar enlloc o per fer un cafè a una terrassa un migdia gelat d`hivern.

Mitja dotzena de pilotes velles, rovegades, romanen damunt un llitet buit, vora una cadena amb la que no passejar a ningú. Ja no hi ha qui m`escalfi els peus els vespres, qui em desperti a llepades els dematins o em recordi que ja duc una estona llarga davant l`ordenador i toca  sortir un poc al carrer,

Te vaig ensenyar a donar la maneta, a seure,  a portar i jugar a la pilota, a fer-te l`adormit, coses que no valen res al costat del que m`ensenyàres tu a jo: el ser agraït, a estimar de manera incondicional i a donar sense esperar res a canvi.

Hi ha un buit al meu cor i molt espai al sofà que compartíem.

Estimar-te ha estat massa fàcil.

A n´Akiles, amic, company i un membre de la família.

17 de oct. de 2012

Tartas y pasteles de manzana


Un bollo de chocolate, intacto y mohoso sobre el mantel de lino. Un café con leche frío, con tres cuartos de  leche  y dos de azúcar, en una taza con asa. Una cuchara sucia sobre la servilleta de papel.  Un periódico a medio leer. El televisor encendido con el volumen demasiado bajo para que nada de lo que se diga se pueda oír. La ventana de la cocina abierta y la puerta de la habitación dándose de bruces contra el marco una y otra vez...la cama aún por hacer.

Bajo este escenario, telón  y decorado, murciélagos de plastilina, ángeles de papel cartón y relojes de bisutería se pelean sobre una mesa de niño.
El comedor huele a pegamento imedio  y en la pared, con pinturas de cera, puede apreciarse un garabato en forma de madre.

Habría sido más fácil de haberte podido meter en mi cabeza, respirar mi angustia y sentir en tu torso la presión de mi pecho, más sencillo si hubieras compartido tan sólo uno de todos los dolores que me provocaba tu recuerdo.

Arriba de las escaleras, unos pasos cortos y rápidos juegan a esconderse tras las cortinas. Paredes vestidas en tonos pastel y osos de peluche comparten una cama cuyas sábanas huelen a risas, a inocencia y a niñez. Abajo yo, esperándole.

Hubo una vez que pretendí un viaje para conocer el mundo y al llegar a la segunda esquina, el mundo, me saturó.

Tantos errores cometidos, tantos sueños por cumplir,  tantas noches sin retorno, tantos días de Abril.

Y al primer sorbo del café frío, al segundo mordisco del bollo rancio, descubrí que todo cuanto quiero es cocinarte un bizcocho, en una casa tan cómoda en la que, desnuda, me haga sentir hogar.





12 de oct. de 2012

L´être et le néant



Un jueves cualquiera, bajando por Broadway hasta la 42, entre luces cegadoras y  la muchedumbre, uno es capaz de sentirse tan solo como si caminara perdido por el desierto de Atacama.



El café aquí sabe distinto, a más café pero, a la vez,  menos concentrado, sin embargo, el sol calienta de igual modo. Nada que me recuerde a Proust..

Como a lomos de un potro desbocado, por la ciudad sin nombre, un encuentro perdido, un hallazgo en forma de palpito anida en mis vísceras. Y me adentro con fingido paso atrevido, como quién irrumpe en el Bronx, atravesando con cada zancada mis miedos, decidida, para que no noten mi cobardía. Y tomo fuerzas cuando  mi cabeza trata de convencerme que mi vida no vale tanto como para achantarse frente a una parabellum.


Y aparecen frente a mis ojos, uno a uno, todos los besos que te he dado y los motivos o causas por las que anoche debí haber finiquitado, sorbo a sorbo, la botella de vodka que caduca hoy sobre la mesilla de noche, en una habitación  que me es extraña y  una casa que no me hace sentir hogar.

Un golpe seco  a escasos metros, un vacío, la orquesta tocando nuestra canción y sonrío al imaginarme que, a estas horas, al otro lado del mundo, estaríamos improvisando un vals con coito final de colofón.

Soy feliz.

6 de oct. de 2012

The Milk Collection



No eres el único que me ha preguntado si en mi aventura he tenido algún affair. Soy de aquellas para las que "un desliz" significa algo más de un fin de semana y todo lo demás me parece frivolizar, pero, puesto que es lo que quieres oír...frivolicemos.

No es difícil ligar en ciudad ajena, tienes suficiente con entrar en un pub (mejor aún si es un bar poco concurrido), sentarte en la barra, pedirte una copa y simple y llanamente, esperar.

La espera, si eres consecuente con la vestimenta, no será larga. Se te acerca, como quién no quiere la cosa y te hace una primera observación, un tanto simpática. En este punto puedes hacer dos cosas, responder con otro chiste o sonreír. Yo opto por la segunda y entonces él continua. Levanta su vaso de cerveza y dice su nombre, hago lo propio y brindamos "para que ésa sea una buena noche" sin duda alguna, lo será.

Al cabo de mucha palabrería y poca conversación una se retira con un "demasiadas copas para mí, ha sido un placer...Jack" (pronunciar su nombre es básico y el cómo pronunciarlo es aún más importante pero supondré que de eso, ya sabes). Él de un sorbo se acaba la cerveza y se ofrece a llevarte a casa y le haces saber que el gesto te parece "encantador".

Abajo, en el portal, él repite que ha sido un placer conocerte y se hace el silencio, es tu deber invitarle a un café con leche, al que él accederá visiblemente agradecido.

Está de más decir que café no hubo, leche...la que él puso.

Y a tu pregunta de si valió la pena, contestaré para complacer tu imaginación que "en este mundo, todo vale la pena, incluso mentir".

1 de oct. de 2012

¿Quién sabrá más de mí que yo misma?



Hablar de ello, cariño mío, no me hará sentir más fuerte.  Hablar y asumir que ya no soy lo que era y que, quizás, nunca lo fui. Aceptar que las entrañas callan más que los silencios, que los ojos ven más allá de dónde alcanza la vista y que tu mano, mi vida, tu mano y no la de cualquier otro, porque es tu mano y no otra, la que aprieta fuerte la mía, la que calma el dolor que aplasta mi pecho, la que hace que haga oídos sordos a bocas insensatas. Es tu mano la que me mira cuando, ni tú ni yo,  somos capaces de levantar la mirada del suelo, ella, la que sustituye a tus labios en forma de beso, tu mano, que es tu voz y es mi aliento.

 ¿Qué sabrán ellos de mi vida?, ¡qué sabrán ellos?

Hablar de ello, vida mía, no marcará los inicios de un final sin un principio. Cómo expresar lo que, a duras penas, consigo imaginarme, cómo hacerte entender el dolor de vacío, el daño que te aflige una pena, el peso de un corazón roído, fileteado por la fina aguja de un bisturí invisible.

 ¿Qué sabrán ellos de mi vida?, ¡qué sabrán ellos?

Cómo quieres comprender si ni yo misma entiendo qué es echar de menos lo que nunca se tuvo, cómo puedo yo explicarte, mi luz, mi vida, mi estrella, qué guardo en mi adentro si soy incapaz de querer saberlo.

La piel a tiras, se me cae la piel a tiras.

Quizás no lo sabes, porque yo nunca te lo dije, quizás lo ignoro porque jamás lo compartí.